Posteado por: anamenmor | agosto 27, 2009

El Viaje (1º Parte).

Subimos al autobús. Eran 21 horas hasta llegar a Cuzco y entonces pensábamos que era demasiado (no sabíamos lo que nos esperaba). A pesar de todo, el bus era increíble, sillones muy amplios, estilo “cama-cama”, calefacción, comida, películas, set de aseo… todo un lujo (y aun no sabíamos lo que nos esperaba).

Llegamos a Cuzco, una ciudad limpia y acogedora, bastante contraria a Lima, donde uno puede caminar seguro a altas horas de la noche, entre sus bares y sus múltiples happy hours, las plazas y cuestas. El Loki Hostel se encontraba al final de la cuesta Santa Ana, un lugar de “difícil acceso” teniendo en cuenta las mochilas y el mal de altura. Por suerte era un sitio bastante agradable, lleno de estudiantes americanos que vienen a aprender español y, sobre todo, a divertirse. Pasamos 2 días allí, con el fin de aclimatarnos antes de empezar el Inka Jungla Trail.

 

 Inca Jungla Trail. (1/2)

El viaje comenzaba en el punto más alto de la carretera del Abra Málaga a unos 4000m. Nos esperaban 4 horas de descenso en bicicleta, de las cuales, solo la última hora era en camino sin asfaltar. Mientras descendíamos solo se escuchaban los pájaros, el agua y la caída de pequeñas piedras (única vez que hemos encontrado razones reales para la señal de “peligro por desprendimientos) mientras el olor a tierra mojada lo inundaba todo. Al llegar al final de la montaña, empezaba la parte dura, aunque aun no era necesario pedalear, el camino era bastante duro, lleno de piedras y polvo, las caídas de agua se convertían en barrizales y costaba mucho mas mantener el control. Yo, personalmente decidí dejarlo 20 minutos antes del final, ya que me costaba mucho frenar y ya había algunos que se habían caído. Abel llegó hasta el final como un campeón.

 CIMG1742Al siguiente día, levantamos a las 6 de la mañana, nos quedaban 9 horas de caminata a través de selva alta. En los primeros 15 minutos los mosquitos hicieron ya estragos en los mas desprevenidos (nosotros nos libramos gracias al Relec).  Recorrimos la orilla del río Urubamba, bordeando la montaña durante una hora, a partir de entonces, el camino se hacía más difícil: dos horas de subida a través de tortuosas escaleras naturales para llegar al lo que queda de camino inca. A pesar del intento de aclimatación en Cusco, el mal de altura (o soroche, como lo llaman los peruanos) me provocaba mareos e hiperventilación en toda actividad anaeróbica (como subir escaleras).  Por suerte, todo esfuerzo valió la pena. Podíamos recuperar fuerzas en una casa que ofrecía bebidas y hamacas a precio abusivo. Tras eso,  comenzaba el camino inca: unas estrechas escaleras e la ladera de la montaña… algo terrorífico para uno de nuestros compañeros que padecía vértigo. Al final del camino, nos hallábamos en un saliente de la montaña, desde allí podíamos ver todo lo que habíamos recorrido hasta entonces. Tras ello, volvíamos a descender, y el camino volvía a ser fácil. Lo impresionante era el cambio de paisaje continuo. Tras la comida y el descanso, pasamos por caminos más selváticos, paisajes de pura piedra, campos de algo que parecía bambú, playas al borde del río.

CIMG1804Finalmente, a eso de las 5 de la tarde, llegábamos a nuestro destino… y no podía ser mejor: en mitad de las montañas, sin cavilación cercana alguna, algún visionario optó por aprovechar las aguas termales de la zona, haciendo un recinto turístico descubierto que ofrecía ducha caliente natural, piscinas, alimentos y mosquitos a mansalva. Es aquí donde nos descuidamos: salimos de la piscina para tomar una bien merecida cerveza y, en menos de 5 minutos, teníamos las piernas llenas de mosquitos y sus respectivas picaduras.

Tras ello, aun quedaba una hora de camino hasta Santa María, pero el grupo fue inteligente y, ya que estábamos limpios y aseados, optamos por coger una combi hasta el pueblo. Allí nos alojamos en la Cruda, algo que marcaría nuestras vidas: una casita parecida a las que habitualmente visitamos en Fertisa, con las paredes hechas de paneles de escayola de unos 6cms de grosor, el tamaño de la habitación se ajustaba el máximo posible a la cama, las ventanas que daban a la calle tenía una cortina que no llegaba a cubrirla entera… y  no hablemos de la cantidad de arañas y bichitos que había en las paredes, así como del estado del único WC que había en la casa. Por suerte, todos estábamos demasiado cansados para que algo de eso nos importara…

 

Mas fotos en Facebook. Proximamente en Flirk….


Responses

  1. Guay, no tardad mucho en contarnos la 2ª parte vale?
    Por cierto las fotos del Facebook: chulísimas

    Besotes

  2. que guay que os traigais esa experiencia tan bonita para acá,un besote y cuidaros,ya con ganas de verte

  3. Cada fracaso supone un capítulo más en la historia de nuestra vida y una lección que nos ayuda a crecer. No te dejes desanimar por los fracasos. Aprende de ellos, y sigue adelante.Un saludo para todos y en especial para Ana y Abel.

  4. Q pedazo de viaje!!! Me alegro de que esteis “descansando” un pokito! Yo acabo de ponerme al dia despues de un mes sin internet! Seguid disfrutando de esta experiencia. Ana tengo muxas ganas de verte y gracias por acordarte de mi cumple, no sabes la ilusion que me hizo tener una felicitacion internacional!!!😛 Besitos para los dos!


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